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Artes Marciales y Espiritualidad

La dicha que existe en el silencio

Reflexiones para el buscador

“Cuando peles patatas, pela patatas”
Aforismo Zen

El Zen habla de “estar aquí”. La filosofía del Yoga habla de la dicha que existe en el silencio. Muchas culturas espirituales sostienen la idea de que si practicamos suficiente el “estar aquí” y cultivamos el silencio, podremos tocar la dicha espontánea que surge en nosotros pero… ¿Qué tan fácil es alcanzar este silencio?

Los que hemos practicado cualquiera de las técnicas para sentarse en silencio sabemos lo difícil que es ¡A veces es una tarea imposible! La mente parlotea y parlotea sin parar. Por otro lado, la imaginación brinca de un lado a otro. ¡Basta con que entre un solo pensamiento para que éste se conecte con otro y con otro!… ¡Y no tiene fin!

Además, también hay emociones de fondo. Estamos expresando como en “segundo plano” nuestros gustos o disgustos por las cosas y a veces ¡Hasta estamos peleando con otros!… ¡En nuestra propia mente! Y éstos hábitos están tan arraigados, que ya ni siquiera nos damos cuenta de que no “estamos aquí.”

Una vez oí una frase que dice: “El hombre está: un brazo atado al pasado y un brazo atado al futuro… ¡Crucificado en el presente!”…

¡Qué difícil es “estar aquí”! El único tiempo real es el presente pero, ¿Qué podemos hacer con él si no podemos “estar aquí” por completo?

En las artes marciales se habla del triángulo de equilibrio: “mente-cuerpo-espíritu” que se usa como saludo, haciendo una venia, mientras las manos forman un triángulo. Se dice que significa: “Voy a hacer esto con toda mi mente, con todo mi cuerpo y con todo mi espíritu” “Voy a hacer esto con todo mi ser, con toda mi presencia”

De hecho, gran parte de las prácticas de las artes marciales están hechas para cultivar el estado de “presencia” a través de la alta concentración en la ejecución de movimientos que van: desde una Kata (coreografía de movimientos), hasta la ceremonia del té y el Shodo (Caligrafía) ¿Será por este tipo de prácticas que le adjudicamos a estas culturas, una mayor armonía con la vida, la belleza y la naturaleza?

Una cosa sí es segura: Si aprendemos a “estar más presentes”, o sea, si aprendemos a hacer todo  “con toda nuestra mente, con todo nuestro cuerpo, con todo nuestro espíritu, con toda nuestra presencia”… No sólo haremos mucho mejor lo que sea que hagamos, sino que seguro lo disfrutaremos más

Si disfrutamos más lo que hacemos,  vamos a sentirnos mejor con nosotros mismos y vamos a irradiar armonía. Vamos a crear belleza, vamos a disfrutar cada instante de nuestro trabajo, vamos a disfrutar estando con las personas y puede que hasta podamos llegar a sentirnos bien a pesar de los malos momentos ¿No es esta la esencia del Zen y de todas las filosofías espirituales?

Te propongo un reto:

Decide hoy, dedicar un rato del día a cultivar “el estar presente”. Siéntate en calma durante un rato, el que tú consideres conveniente. Siéntate y relájate. Observa la tensión que tiene tu cuerpo y libérala por completo, tómate tu tiempo. Luego respira y mantente atento a tu respiración y a todo lo que suceda: a los sonidos, a todo lo que sientas y percibas. No le dejes a tu cuerpo moverse, dómalo, no te rasques, no muevas nada. Solo escucha el silencio y esfuérzate por no dejar entrar ningún pensamiento. Trata de cultivar el silencio, hazlo durante varios días e intenta ver si puedes sentir… la dicha que existe en el silencio…

Te mando toda mi “buena vibra” y te deseo mucho éxito si decides aceptar el reto.

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