¿Cómo contibuyen las Artes Marciales a la sociedad?

Como estudiante espiritual y como investigador en el área de la psicología, muchas veces me he preguntado: ¿Cómo contribuyen las artes marciales a la sociedad? ¿No será que fomentan la violencia? ¿De verdad necesitamos como sociedad, que los niños aprendan a dar golpes y patadas?  ¿Por qué son tan populares? ¿Por qué las seguimos enrenando?

La palabra “Marcial”, significa “guerra“. De hecho, el orígen de todos los sistemas de artes marciales, se remonta a la guerra. Así que sin importar qué sistema se practique, las artes marciales son una rama de lo que en la antiguedad fué “El arte de la guerra”

Como buscador espiritual, he estudiado un poco de psicología social, he estudiado a diferentes culturas espirituales de diferentes épocas, y estoy interesado en el pacifismo, así como en contribuir a que nuestra sociedad sea mejor; así que muchas veces me he preguntado ¿Por qué en una sociedad moderna, en la que se supone que estamos más “civilizados”, estamos interesados en entrenar un deporte que es agresivo y hasta violento? ¿Por qué? ¿Es a caso que la violencia está en nuestra naturaleza?

Otra cosa que me llamó mucho la atención al estudiar a las antiguas culturas, es que casi siempre estuvieron relacionadas las disciplinas espirituales, con las culturas guerreras: Los monjes entrenaban artes marciales, y los guerreros realizaban prácticas espirituales ¿Por qué? ¿No parece ésta una incongruencia? ¿Un hombre que se dedica al “arte de matar” o de lastimar a otro ser humano, puede ser espiritual al mismo tiempo? Y viceversa ¿Un hombre que se proclama “espiritual”, puede aprender a lastimar a otro ser humano, y conservar aún así la congruencia con sus creencias espirituales?

Por supuesto que no pretendo aquí meterme en un debate sobre “espiritualidad” o sobre la moral de los guerreros, simplemente me lo planteé a mí mismo porque, como maestro de artes marciales y como estudiante espiritual, mi conciencia moral me decía que no quería dedicarme una actividad que contribuyera con los paradigmas erróneos, me preocupaba estar fomentando la violencia, sobre todo en la juventud. Así que volvamos al planteamiento: ¿Cómo contribuyen las artes marciales en la sociedad?

Defenderse

Muchos aspirantes me dicen que quieren entrenar artes marciales porque quieren aprender a defenderse, y yo les contesto que… ¡Defenderse es algo muy peligroso!… que mejor traten de implementar medidas de seguridad en sus vidas, para evitar al máximo tener que enfrentarse a un delincuente porque podría ser trágico, pues aunque seas “Bruce lee”, siempre vas a correr el riesgo de que las cosas salgan mal. Aún así, por esta razón es que he desarrollado programas para informar correctamente a las personas sobre los riesgos de la defensa personal en situaciones reales. Las artes marciales sí te sirven para defenderte, pero si es tan peligroso defenderse y es mejor que aprendan a prevenir ¿Por qué entrenar artes marciales de todos modos?

Hacer deporte.

Sí, es verdad, las artes marciales son un deporte que contribuye a la salud pero ¿Por qué no salir a correr? ¿Por qué no practicar baile o cualquier otro deporte? ¿Por qué realizar deporte dándole de “trompadas” a otro?

Bien, aquí he de empezar a defender un poco mi pasión por las artes marciales, y todos aquellos que las hayan practicado con pasión no me dejarán mentir: He practicado varios deportes, pero la sensación de adrenalina, energía interior y poder que me proporciona entrenar artes marciales, no me las puede dar ningún otro deporte. Después de una sesión de entrenamiento en la que “dejé el alma” en el Tatami, me siento renovado. Mi cuerpo está cansado, pero mi espíritu se siente libre, poderoso y renovado. Como deporte, entrenar artes marciales me hace sentir ágil, fuerte y elástico. Me siento más ligero y mi mente está más despejada para pensar con claridad

Liberar el “estrés”

Cuando me he sentido estresado, nada me ha ayudado más a liberar esta energía negativa de mi ser, que una buena sesión de golpes y patadas o de llaves y proyecciones. Cada golpe es para mí como una explosión en la que me deshago de las presiones y los problemas… es sencillamente liberador. Con los “azotones” y caídas, me recuerdo lo frágil que soy, y me reconecto con el sentimiento de humildad, al recordar que la vida puede “derribarme” en cualquier momento si no estoy atento, al mismo tiempo que aprendo, que debo levantarme rápido (En el Tatami y en la vida)

Fuerza interior

Constantemente le digo a mis alumnos de todas las edades: “La vida no es fácil para nadie”, “la vida en realidad es dura, y tú tienes que hacerte más duro que la vida”. Yo creo que uno de los grandes males de la era moderna es: La comodidad ¡Todo es demasiado rápido y fácil! ¡Tenemos demasiadas comodidades! Y me parece que por eso el hombre moderno se ha “ablandado”. Me consta, que la mayoría de los males sociales, son producto de que el hombre se ha vuelto comodino, flojo. El confort se ha convertido en un vicio, por el cual estamos dispuestos a sacrificar nuestra paz interior. Nos hemos vuelto tan “mimados” que nos la pasamos quejándonos de todo… ¡Y eso es un barril sin fondo, pues no hay comodidad o lujo que termine por satisfacer nuestro más extravagantes caprichos!

Alcanzar cualquier meta que realmente valga la pena, requiere de una gran fuerza, fuerza física y fuerza interior, determinación, carácter y disciplina. Pero estas cosas no se convierten en hábitos en nosotros, si no las prácticamos y sobre todo, si vivimos en una sociedad que nos fomenta la comodidad y el confort como una finalidad.

Entrenar artes marciales me proporciona carácter, determinación y disciplina. Entrenar artes marciales me hace “duro”, más duro que lo dura que se puede tornar la vida a veces

Fuerza espiritual

Buda descubrió que a sus monjes les faltaba disciplina, carácter y la fuerza física para soportar las largas horas de prácticas y meditación, así que estableció el entrenamiento de las artes marciales como una disciplina oficial para los monjes, y fué así que surgieron los Monjes Shaolín

¿De verdad las artes marciales son compatibles con la espiritualidad?

La verdadera espiritualidad es una guerra interior. Un dicho oriental dice: “¿Cómo luchas contra un oponente que tiene apostados ejércitos en tu propia cabeza?” Y quienes se hayan sobrepuesto a algún problema grande en la vida, podrán confirmar que ésto es verdad, que muchas veces tú puedes llegar a ser tu propio peor enemigo. La verdadera espiritualidad radica en entender con humildad que estamos fragmentados, que estamos llenos de incongruencias, de contradicciones y de actitudes mecánicas y hábitos negativos; y que debemos trabajar duro por erradicar todas estas cosas de nuestro ser, para poder sentir la auténtica paz interior

Para mí, las artes marciales son el contexto perfecto para enfrentar en mi mente a mis propios enemigos internos. No las entreno para defenderme (aunque si fuera inevitable lo haría) Es bueno saber que si tengo la necesidad, tengo mayores posibilidades de salir ileso de un enfrentamiento porque entreno artes marciales, pero esa no es la finalidad por la cuál las entreno; sino porque son el “escenarios” en donde se fraguan las batallas interiores entre lo que es “superior” y sublime en mí, y mis peores facetas como humano. Tal vez ésto fué lo que descubrió Buda, y esta “guerra” interior no cambia en el ser humano, aún cuando ya no vivamos en una época “bárbara”, como aquella en la que surgieron las artes marciales

Las artes marciales en la sociedad moderna

…Las artes marciales sí son violentas y agresivas… Pero la vida puede ser violenta y agresiva para muchas personas. Hay otro dicho que dice: “Si quieres paz, prepárate para la guerra”. Yo creo que debemos dar por hecho que la violencia y la agresividad, son elementos existentes en la sociedad. Tal vez, algún día alcancemos un modelo de sociedad en el que la violencia sea emancipada por completo, pero todavía no vivimos en un mundo así; y el hecho de que no neguemos la existencia de la violencia, nos ayuda a estar preparados para evitarla y para enfrentarla con inteligencia si nos presenta

Esto nos regresa a uno de los planteamientos que hicimos al principio: ¿Es correcto para la sociedad aprender un deporte violento y agresivo como las artes marciales? ¿Es un paradiga correcto para cualquier persona, para los niños?

Le he hecho esta misma pregunta a muchos psicólogos y yo mismo he reflexionado mucho respecto al tema, y lo que he concluido es: Que sí, y no… que sí, en efecto entrenar artes marciales puede ser un paradigma correcto para algunas personas, y para otras no, y que aprenderlas puede ser bueno para algunos niños y para otros no

Entrenar artes marciales, a ciertas personas, les infringe la dósis de “fricción” necesaria para crecer y desarrollarse como mejores seres humanos, mientras que para otras, sí les fomenta que sean más violentas. Yo mismo he dejado de dar clases o he rechazado alumnos porque me he dado cuenta que en ellos está muy arraigada la hostilidad, y no están abiertos a cambiar. También me ha tocado ser testigo de personas que utilizan lo que han aprendido de las artes marciales para abusar de otros. Así que es muy importante que tanto maestros de artes marciales, así como padres de familia, se asesoren bien para poder definir a quién enseñarle y a quién no, o si su hijo debería entrenar o no artes marciales, consultando con un psicólogo

En conclusión

Independientemente de si entrenamos artes marciales por deporte, para aprender a defendernos, o si las utilizamos como contexto para superarnos, una cosa sí es un hecho: Las artes marciales nunca pasan de moda. Se dieron a conocer abiertamente al mundo en los años 50’s y nuestra sociedad las ha acogido bastante bien, tanto, que cada vez se suman más y más personas en entrenarlas, y es que ¡aceptémoslo, son hermosas! ¿A quién no le gusta ver los sofisticados movimientos que es capaz de hacer nuestro actor favorito, los maestros en las exhibiciones o los deportistas en las competencias? El dominio de esos movimientos, denota control, autodominio. Detrás de un practicante y de su ejecución, podemos ver que hay horas de dedicación apasionada, que despiertan la envidia de quienes llevan una vida sedentaria y aburrida

Aún si en un futuro alcanzáramos el modelo de sociedad del que hablé, en el que la violencia se haya extinguido por completo… aún así, yo creo que ese día se van a seguir entrenando las artes marciales, como una forma de alcanzar el auto dominio, el auto control; y porque vale la pena preservar un arte, que si bien floreció en las épocas más sombrías de la humanidad, en medio de las guerras, también denota la belleza que el ser humano puede llegar a expresar a travéz del movimiento…

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