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La espiritualidad y las artes marciales

A lo largo de los siglos, Emperadores y Comandantes de ejércitos, descubrieron que un soldado que es expuesto a mirar y vivir las atrocidades de la guerra, puede volverse una mala persona. Alguien que presencia violencia y más aún, participa de ella, innegablemente sufre un daño emocional, que le puede convertir en alguien violento y disfuncional.

Para ayudar a los guerreros a amortiguar en su conciencia, los posibles daños psicológicos de la guerra, sus líderes implementaron filosofías y prácticas espirituales, como parte del entrenamiento marcial. En contraparte, el monje Bodhidarma implementó la práctica de las artes marciales, como parte de la formación monástica, debido a los grandes beneficios que aportan.

Las artes marciales y la espiritualidad siempre han sido complementarias.

No deberíamos entrenar la una sin la otra. Si entrenas solo lo físico, sin entrenar también tu mente y tu corazón, tal vez te vuelvas mala persona, tal y como le sucedió a los primeros guerreros. Si eres un practicante espiritual serio, sin importar cuál sea tu creencia, muy probablemente necesites aprender a ser muy fuerte, a tener una gran voluntad y disciplina y, ¿qué mejor que practicar artes marciales para desarrollar todo eso?

Todos tenemos una guerra interior.

Suelo deciles a mis alumnos: “Si no tienes una guerra interior, es porque no estás luchando, porque estás dormido, sometido”. La vida nos da fricción de manera natural. La vida tiende a enviarnos desafíos, como si de una ley se tratara. Sin esos desafíos, no creceríamos. Los desafíos y las dificultades son necesarios para crecer. Crecemos más cuando tenemos dificultades.

Sin embargo, no todos reaccionamos igual ante las dificultades. algunos huyen y otros las enfrentan. Una forma de enfrentar las dificultades de la vida, es aprender, entrenarnos. Muchos acuden a la religión, otros a las filosofías y las artes marciales no son la excepción. Muchas personas entrenan artes marciales viéndolas como un camino, como una filosofía. Buscan aprender en ellas cómo hacerse más fuertes y hábiles. Buscan aprender auto dominio y alcanzar paz interior. Personalmente creo que es la mejor manera de entrenarlas, practicando también su filosofía.

Las filosofías espirituales en las artes marciales.

Hasy una enorme variedad de creencias espirituales adentro de las artes marciales. Hay sistemas que contienen filosofías intregadas como el Tao, el Budismo y muchas otras. Hay una inmensidad de rituales. En el ninjutsu, arte que yo pactico, existe el Kuji Kiri, un ritual basado en el Budismo, a través del cual, los guerreros pedían favores a las entidades en las que creían.

Personalmente no creo en las religiones. No las critico, ni las ataco. Yo creo que la verdadera espiritualidad es personal e íntima, entre tú y aquello en lo que crees. Yo creo que la verdadera espiritualidad es trabajar contigo mismo. Desde que yo medito a diario y trato de tener una relación con a lo que llamo: “Mi Ser Interior”, me he dado cuenta de que tengo que trabajar conmigo. que debo entrenar mi mente, mi cuerpo, mis emociones, mi instinto. Yo hago eso. En las diferentes escuelas espirituales en las que estuve, aprendí que existen ejercicios, mayormente mentales, visualizaciones y así. He comprobado por mí mismo que cuando practico seguido estos ejercicios, mis estados de consciencia crecen. Mi mente se expande. Experimento mucha claridad y fuerza interior. Pero estos estados solo suceden cuando de verdad estoy enfocado. Cuando estoy disciplinado y cumpliendo con mis tareas.

Me consta, que la espiritualidad es mejor cuando entrenas artes marciales y viceversa. Me consta que cuando las combinas, obtienes mejores resultados en lo que sea que andes buscando al entrenar. Hay personas que entrenan artes marciales tan solo para aprender los movimientos, y aunque no está mal, pues entrenar nos hace fuertes y saludables, esas personas se pierden de los beneficios de crecer mental y emocionalmente también.

La verdadera espiritualidad

Para mí, la espiritualidad no es tener visiones y hacer milagros. Yo creo que la espiritualidad verdadera es tener orden en tu mente y en tus emociones. yo creo que somos dos mitades. Por un lado somos físicos, el cuerpo, el movimiento y el instinto animal. Por otro lado, somos no físicos. somos mente y emoción, las cuales son muy abstractas. Y aunque mi mente se aloje en la parte física de mi cerébro y las emociones sean químicos en mi cuerpo, son partes etéreas. Eso es mi espíritu; y mi espíritu estará como estén mi mente y mis emociones. Si soy disfuncional. Si soy neurótico. Si tengo alguna adicción. Si tengo una afección emocional, un trauma, un complejo, o si soy disfuncional en cualquier forma en mi vida, mi espíritu no está bien, por lo tanto, necesito entrenarme para superar la condición limitante de mi vida. Es por eso que las artes marciales y la espiritualidad son tan buenos compañeros.

Yo respeto lo que sea en lo que los demás crean espiritualmente hablando. Todos somos libres de creer en lo que queramos. Yo solo creo que espiritualidad no es cumplir con un grupo de rituales, abrazar ciertas creencias y memorizar palabaras escritas en un libro. Creo que todo eso es parte de la espiritualidad, pero no es la finalidad. Me consta que hay algo superior, que hay una energía interior, que hay algo más ahí orquestando magia en nuestras vidas, cuando decidimos de verdad seguir el camino, pero ese camino, es interior, y es resultado de mucho trabajo con uno mismo.

Así que, sin importar si eres un buscador espiritual nada más, o un practicante únicamente de la parte física de las artes marciales, quiero invitarte a que practiques ambas. Si tú eres de los que entrenan solo la parte física, te invito a que entrenes también lo de adentro, para que disfrutes de los beneficios que tiene el entrenar la mente y forjar el espíritu. Si tu caso es que nunca has entrenado artes marciales y caíste aquí como parte de tu búsqueda espiritual, te invito a que entrenes tu cuerpo. El entrenamiento te “hace vibrar alto”. Entrenar artes marciales te da una especie de energía especial para hacer cosas. La práctica y los ejercicios espirituales son más fáciles cuando tienes estás energizado, fuerte y saludable, cosa que hacen muy fácilmente por ti, las artes marciales.

En mi escuela entrenamos con este enfoque. No obligo a mis alumnos a creer en en nada. No contradigo sus creencias. Solo les comparto lo que yo entiendo. Les enseño los ejercicios de la mente que yo sé, y les comparto cómo he trabajado yo con mis emociones. Y lo que llaman “estados espirituales de consciencia”, les suceden de manera natural; porque cuando estás haciendo lo correcto, cuando estás escuchando la voz de tu conciencia moral y estás obedeciendo, siendo disciplinado, enfocado y determinado. Cuando estás trabajando contigo mismo, superándote, luchando contra tus debilidades y limitaciones personales, entonces… Sentirte, pleno, dichoso, realizado y lleno de paz interior, sucede de manera natural.

Si deseas saber más de los ejercicios espirituales que le enseño a mis alumnos, chécate este material:

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