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Las Artes Marciales de la nueva era

Gran parte de nuestros problemas sociales, son resultado de la falta de equilibrio  y paz interior que experimenta el hombre moderno con su descarrilado tren de vida. Las personas necesitamos más que nunca, volver a los principios primordiales que se perdieron cuando empezamos a llenarnos de comodidades y facilidades que nos proporciona la era moderna, y las artes marciales pueden jugar un papel primordial en este proceso…

Conforme nuestras sociedades han ido evolucionando, y mientras la tecnología y la ciencia nos han ido proporcionando cada vez más conocimientos y facilidades, el hombre moderno ha ido aprendiendo más que nunca en la historia de la humanidad, pero al mismo tiempo, ha ido perdiendo valores que le han robado su paz interior.

Hoy en día, la mayoría de las personas vivimos un tren de vida muy acelerado, nos mantenemos muy ocupados tratando de ser productivos y competitivos, persiguiendo una felicidad que finalmente se nos escurre entre  los dedos.

La felicidad verdadera es un estado de consciencia interior, y este estado es resultado del auto control y de la disciplina. La felicidad no emana de tener cosas materiales, ni tener logros en la vida. Estas cosas pueden darnos momentos de felicidad, pero estos momentos son efímeros y transitorios, si no hemos entrenado el auto control.

¿De qué le sirve al hombre estar en la cúspide de su carrera si pierde el control y se pone histérico por el tráfico? ¿De qué nos sirve ganar mucho dinero si no podemos pasar tiempo con nuestros hijos? ¿De qué nos sirve ser “exitosos” y populares si a las primeras de cambio, cuando una tormenta de la vida nos golpea perdemos el control de nosotros mismos?

Hemos puesto sobre un pedestal la belleza externa, el éxito externo, el poder y el deseo de poseer cosas materiales y comodidades y… ninguna de estas cosas pueden hacernos felices permanentemente…

Para poder ser verdadera y permanentemente felices, debemos aprender autocontrol, debemos aprender a controlar nuestras emociones, nuestros impulsos, nuestros instintos, debemos aprender a escuchar la voz de nuestra consciencia y aprender a hacer lo que sea correcto para nosotros, sin dejarnos llevar por la corriente, por la moda o por la presión del pensamiento social materialista y superficial, pero una vez más, estas cosas requieren de un arduo trabajo con nosotros mismos.

Buda descubrió que las artes marciales podían hacer a sus mojes más fuertes y ayudarles a desarrollar el autocontrol necesario para las prácticas espirituales, y por eso las implementó en sus enseñanzas, así es como surgió el Shaolín.

Igual que Buda, nosotros deberíamos entender que lo que más necesita el hombre “mimado” moderno es disciplina y autocontrol. El hombre moderno pasa demasiado tiempo viendo televisión, pasa demasiado tiempo en los juegos de vídeo, en el celular, en la computadora, y muy poco tiempo haciendo ejercicio, leyendo y cultivándose… No es de extrañarse que vivamos en una sociedad que es un caos en muchos sectores.

Todo lo que hacemos tiene un impacto social. Todo lo que hacemos todos y cada uno de nosotros tiene un impacto no nada más en la sociedad, sino en el curso de la humanidad. Debemos entender que no podemos ver solamente para nosotros mismos, formamos parte de una humanidad y de un legado. Nos deben importar las futuras generaciones y el impacto que tendrá en ellas, nuestra forma de vivir actual. Si queremos que la humanidad prevalezca y que continúe con su proceso evolutivo, debemos cambiar ahora y hacernos conscientes que no vinimos al mundo nada más a trabajar y disfrutar, vinimos al mundo a aportar, a crear y a contribuir. Pero ¿Cómo puede el hombre contribuir cuando está tan “dormido”, tan “dopado”, tan distraído y lleno de comodidades inútiles?

Los jóvenes de hoy están demasiado sobreprotegidos, tienen demasiadas facilidades y comodidades, y si realmente queremos que se desarrollen como seres humanos equilibrados, debemos darles más disciplina y autodirección, y las artes marciales, pueden proporcionarles esta clase de entrenamiento. Si por mí fuera, mandaría a instituir las artes marciales como una disciplina oficial en las escuelas públicas para que nuestras futuras generaciones sean de hombres rudos, pero compasivos al mismo tiempo, de seres humanos disciplinados y honorables ¿No es eso lo que tanto le hace falta a nuestras sociedades?

Pero las artes marciales también necesitan renovarse. Las artes marciales también se han “infectado” con estos paradigmas de comodidad y superficialidad. Muchos maestros han sucumbido ante la presión social y han terminado haciéndoles las cosas fáciles a los alumnos con tal de no perderlos, o ellos mismos se han entregado al tributo por los triunfos externos, haciendo de lado los valores fundamentales que les dieron origen. Para esta nueva era, esto tiene que cambiar.

Estamos no nada más en un nuevo año, estamos en una nueva era y para esta nueva era, necesitamos nuevos humanos: más disciplinados, más compasivos y menos egoístas, y qué mejor que empezar esto cambios por nosotros mismos, proporcionándonos nuevamente disciplina y auto control, entrenándonos para contribuir a los cambios… de la sociedad,  y tal vez algún día… de la humanidad

¡Entrenemos artes marciales con nuevos bríos y contribuyamos a los cambios de la nueva era!

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