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QUÉ HACER SI NO HAY DOJOS DONDE VIVES

Consejos para AUTO DIDACTAS

Quiero entrenar artes marciales, pero no hay escuelas cerca, ¿qué hago?…

Me hacen esta pregunta constantemente en las Redes. Las personas me dicen:

“Sensei, quiero entrenar Ninjutsu, (o defensa personal, o cual sea el sistema marcial de su interés), pero no hay escuelas cerca de donde vivo, ¿qué puedo hacer?”

En este artículo te voy a compartir mis mejores secretos para que sepas qué hacer, si ese es tu caso.

Hay muchas personas que se sienten atraídas por las artes marciales. Ya sea por la belleza implícita en los movimientos, por deporte, o por su filosofía, pero las artes marciales son bastante solicitadas.

Entre los sistemas más populares, se encuentra el ninjutsu, arte que tengo el honor de enseñar, y cada día hay más jóvenes que se sienten atraídos a entrenarlo. Sin embargo, suceden casos en los que el aspirante no tiene cerca un dojo de esa disciplina. De modo que, estos jóvenes se encuentran con mis vídeos y me preguntan que qué pueden hacer al respecto.

Si tú estás en esa situación, estos consejos te ayudarán para saber cómo hacer realidad tu sueño.

Consejo # 1. Entrena cualquier sistema.

A lo mejor estás solo interesado en entrenar ninjutsu y cerca de tu casa no hay escuelas, solo de karate, bueno entrena karate un tiempo. Aún si entraras a practicar ninjutsu, necesitas trabajar primero con tu coordinación motriz, y con una serie de habilidades básicas como:

Aprender a pararte, aprender a desplazarte, saber cómo caer, cómo defender, desviar, tirar, golpes, patadas, hacer una proyección, etc. Todas esas habilidades están en muchos sistemas marciales. Así que no importa si es karate, judo o aikido, y tampoco importa si todavía no es el arte en específico que deseas entrenar, ¡te va a ayudar a desarrollar tu habilidad motriz, eso es lo que importa!

Así que ese es mi primer consejo: Entrena cualquier arte. Eso es mejor que nada.

Consejo # 2. Apóyate aprendiendo en vídeo.

Ya te suscribiste a una escuela de artes marciales. Ya estás desarrollando tu motricidad, ahora sí, vamos con tu arte favorito. Sigo con el ejemplo del ninjutsu, suponiendo que ese fuera el arte en el que realmente estás interesado.

Bueno, si ya estás trabajando con tus básicos, también puedes trabajar con los básicos del ninjutsu. Busca vídeos con esos temas y asigna un tiempo para practicar por tu cuenta.

En mi Canal de YouTube puedes encontrar bastantes vídeos como para entrenar por tu cuenta.

Consejo # 3. Lee libros y publicaciones de tu arte favorito.

Las artes marciales no son solo movimientos. Hay mucho que aprender. Si vas en serio con las artes marciales. Si eres de los locos que desean tomarse esto como una filosofía, y más aún, como un estilo de vida; tienes que ser una persona muy culta. Tienes que saber mucho de artes marciales y de muchas otras cosas más.

Este es tal vez el beneficio más importante que las artes marciales puedan darte: Te van a hacer una persona fuerte físicamente, pero también te van a hacer fuerte por dentro, y te van a hacer una persona culta y sobresaliente.

Así que lee mucho, aprende, investiga y coteja la información que aprendas de aquí y de allá. No te creas todo lo que leas, cuestiona y compara para que llegues al conocimiento más profundo. El verdadero conocimiento, por lo regular no está en la superficie, ni en lo más popular. Así que debes aprender a discernir.

 

Como decía Bruce Lee: “Toma lo que te sirve y lo demás deséchalo.”

 

Consejo # 4. Reune un grupo de amigos con quienes entrenar.

El otro día le di este consejo a un seguidor. Él me decía que entrenaba karate, pero que su deseo seguía siendo entrenar ninjutsu. Me comentó que estaba utilizando mis vídeos en YouTube para practicar los básicos, pero que no sabía cómo practicar las técnicas que se hacen en pareja. Por eso le recomendé que se buscara un grupo de amigos para entrenar.

Yo mismo empecé así….

En 1984 no había escuelas de ninjutsu en México. Yo deseaba entrenar ninjutsu, me fascinaba, me apasionaba y no sabía qué hacer. No existía internet y no sabía cómo llegar hasta un maestro.

Un día descubrí que un compañero de la escuela compartí su interés por los ninjas, y le propuse que entrenáramos juntos en el patio de mi casa. No había tampoco vídeos de enseñanza. Así que poníamos películas de ninjas y tratábamos de copiar los movimientos y las técnicas de combate. ¡Era muy divertido!

Un buen día, mi amigo y compañero de entrenamiento, me mostró una revista de artes marciales en donde anunciaban que vendían ninjaguis (trajes ninja). Así que, sin pensarlo dos veces, fuimos a comprarnos uno.

El lugar estaba hasta al otro lado de la ciudad. Nos tomó más de 2 horas llegar hasta el lugar. Así conocí a mi maestro de ninjutsu. Él era el dueño de la tienda y empezaba a tomar clases de ninjutsu en EU. Cuando le expresé mi interés, me invitó a un curso que impartiría. A ese curso fuimos muchas personas.

Mi maestro no estaba interesado en ese entonces en enseñar ninjutsu. Él hacía karate. Decía que había hecho el curso solo para que “nos sacáramos la espina los curiosos”. Pero después del curso, empezó a recibir tantas llamadas de personas interesadas en entrenar regularmente (entre ellos yo), que finalmente decidió aprenderlo en forma y enseñárnoslo.

Al principio éramos nada más un grupo de locos que nos reuníamos a entrenar en su rudimentario dojo, a repasar lo que él iba aprendiendo en sus viajes a EU. Con el tiempo, llegamos a ser tantos, que podíamos pagar entre todos, las visitas de nuestro maestro en los EU., y años después, aquello se convirtió en un dojo oficial, con un sistema estructurado, uniformes, cintas, etc.

Desde mi perspectiva, lo que empezó como un sueño imposible por aprender ninjutsu y después de la desesperanza de no encontrar maestro ni escuela, finalmente se volvió realidad.

En la época de los inicios del dojo, solía reunirme con varios amigos que había conocido en el primer curso. Nos veíamos en un parque y simplemente repasábamos los movimientos que habíamos aprendido en el curso. Cuando finalmente tuvimos acceso a vídeos de enseñanza, los poníamos y tratábamos de emular las técnicas.

Te cuento todo esto para que veas que sí se puede. A veces, cuando le doy este consejo de empezar a entrenar convenciendo a un grupo de amigos, algunos lo ven como algo imposible, o como algo muy difícil de lograr, pero todo es posible.

Yo creo en la ley de atracción y la ley funciona soñando. Si sueñas con lo que quieres, si constantemente estás pensando en ello. Si lees al respecto, si lo tratas de entrenar viendo vídeos… ¡Tarde o temprano el Universo te va a acercar los medios para que lo tengas!

Así que desearlo es un ingrediente clave para que puedas ingeniártela con las dificultades, y ese es precisamente mi 5º Consejo…

Consejo # 5. Ingéniatelas para resolver las dificultades.

Hay aspirantes a los que les pregunto: ¿Realmente quieres entrenar ninjutsu? Se los pregunto para ayudarles a que sean conscientes que entrenar un arte marcial no es nada fácil, ni en la práctica física, ni en tu vida en general.

Entrenar en forma un arte marcial, por lo regular acarrea una serie de complicaciones, a las que les tienes que dar cabida en tu vida, y lo que debes hacer es pensar que resolver los obstáculos que te impiden entrenar, es parte de tu entrenamiento marcial.

Hay cierta magia en entrenar artes marciales, en el sentido de que cuando comienzas, también empieza una especie de ciclo contigo mismo. Has abierto un ciclo en tu vida y ahora deberás cerrarlo. Si no lo haces, te sentirás mal contigo mismo.

Me pasó en una ocasión, que dejé de dar clases en cierto lugar. El grupo se disolvió, yo me fui a dar clases lejos de allí, y una alumna del grupo disuelto, me dijo que quería seguir entrenando conmigo, pero que se le hacía muy lejos a donde yo me había ido a dar clases. Yo le expliqué que, si realmente esto era algo que ella quería hacer, tenía que cerrar el ciclo.

¿Qué es lo que deseas? ¿Cuál es tu meta? ¿Cuál era tu sueño cuando decidiste inscribirte? ¿Llegar a cinta negra? ¿Sentir el orgullo de que entrenaste esto hasta conseguir esa meta? ¿Vas a renunciar a tu sueño porque tienes una complicación? ¡Esto es parte de tu proceso, es parte de tu entrenamiento! ¡Resuélvelo y verás que las mieles del logro están detrás de ello!

Ella comenzó a venir a mis clases cruzando media ciudad. Lo hizo durante algunos meses, pero luego dejó de venir. Después de un tiempo, me contactó y me dijo que no podía quitarse esto de la cabeza, que se sentía mal porque sentía que tenía esta meta inconclusa, y que le hacía sentir todavía más mal, que no lo estaba haciendo por que le faltaba disciplina y compromiso.

Yo le dije: “Mira, en efecto, si esto es algo que tú realmente quieres hacer, debes hacerlo, de lo contario estarás en el infierno en el que estás. Si decides que ya no lo quieres hacer porque dejó de interesarte o porque ya obtuviste lo que deseabas, puedes cerrar el ciclo y abandonarlo sin sentirte culpable. Pero si en verdad lo deseas, tienes que disciplinarte y atreverte a pasar por todas las incomodidades que representa conseguirlo. Decídelo, y decide también que harás lo que se necesario… cruzar media ciudad, venir desvelada, cansada… ¡Es más, decide que lo harás aun cuando no tengas ganas!”

Desde ese día, ella ya no ha dejado de venir. Lo decidió y ahora se siente muy bien con ella misma por los logros que está alcanzando. Hace poco se rompió un dedo en la clase. Fue al hospital, se lo acomodaron, le entablillaron el dedo. ¿Y sabes qué pasó? ¡Vino a la siguiente clase a entrenar con el dedo entablillado!

No hay pretextos para el que está decidido y las artes marciales se tratan precisamente de desarrollar esta clase de determinación. Así que te lo repito:

Aprende a ingeniártelas con cualquier dificultad.

Ve este vídeo para ayudarte con los obstáculos:

Consejo # 6. Ve hacia donde está la enseñanza o tráela hacia ti.

Me dice una persona el otro día: “No puedo entrenar ninjutsu porque el maestro más cercano está a 2 horas de mi casa”. Le contesté: Yo recorría 2 horas y media, 2 veces por semana para entrenarlo cuando era apenas un adolescente.

Si realmente quieres aprender, tienes que pagar el precio, es parte del “show”. Si tu maestro más cercano está a 2 horas, ¡viaja 2 horas! ¡No debe importarte! ¡Mi maestro viajaba en avión 2 veces por año, a veces más! Él pagaba todo, se las ingeniaba y lo hacía. Yo sé que no es fácil, pero… “mientras más difícil sea la meta, más legítima es la victoria” … ¿Habías escuchado ese dicho?

Hay gente que me cuenta ese problema. Me dicen que el maestro más cercano está en otro país a 4 ó 5 horas en avión… ¡Pues ve, encuentra cómo!

Si empiezas reuniéndote con un grupo de amigos para entrenar. ¿Quién sabe? Igual y más adelante se convierten en un grupo grande que pueda costear que el más avanzado de ustedes viaje a otro lado a aprender y luego les comparta lo que aprendió, para que sigan aprendiendo juntos.

¡Oh, pero qué dices Sensei! ¿Cómo voy a ponerme a enseñar artes marciales si no soy todavía un maestro?

No te digo que le mientas a la gente o que finjas ser maestro. Diles la verdad, diles que esto te apasiona tanto que quieres compartirlo. Tu entusiasmo muy probablemente atraerá un grupo de personas con las que será más fácil, ya sea viajar para aprender o traer a un maestro de otro lado a que les de clases. Quizás podría darles un seminario por mes, si es que no vive muy lejos, o un par de veces por año si está en otro país, como hacíamos nosotros en los inicios.

¿Por qué es tan importante que tengas un maestro físico?

Mira, sí, hay muchísimo que puedes aprender en internet, viendo vídeos, leyendo libros y publicaciones. De hecho, es muy probable que, durante tu entrenamiento, aun cuando tengas un maestro presencial la mayor parte del trabajo lo tengas que hacer tú solo, trabajando auto didácticamente. Sin embargo, necesitas mentoraje, para los movimientos y para ti como persona. No olvides que las artes marciales son más que movimientos. Un buen maestro es más que un entrenador personal, es un mentor.

Así que, sí, aprende todo lo que puedas por internet, pero a como dé lugar, termina por conseguir un maestro físico.

Consejo # 7. Complementa tu formación con varios maestros.

Yo creo que este es el mejor consejo que te puedo compartir el día de hoy. ¿Sabes? Hacer esto fue uno de los mejores aciertos en mi vida… ¡Nunca me “casé” con una sola enseñanza!

La filosofía más profunda de las artes marciales, de cualquier sistema, consiste en que te conviertas en una persona extraordinaria. En que te conviertas en alguien que no le teme a nada, en alguien intrépido y seguro de sí mismo. En alguien a quien le es fácil conseguir lo que quiere de la vida.

En internet me encuentro con personas muy tradicionalistas de las artes marciales, quienes se sienten muy incomodas con mi manera poco ortodoxa de enseñar y ver las artes marciales. Así que se enojan y me agreden porque ellos creen que lo más importante es pertenecer a una asociación, o creen que los movimientos de un sistema se limitan a la manera en cómo ellos ven las cosas. Pero yo digo que esas personas no entienden la verdadera finalidad de las artes marciales. La verdadera finalidad al entrenar artes marciales, no son los movimientos, ni siquiera es el sistema, el estilo o la técnica. La verdadera finalidad es la que te dije antes:

La Persona en la que te conviertes al entrenar artes marciales.

Se supone que las artes marciales contribuyan a que seas más feliz y pleno. ¿Cómo puede ser feliz y plena una persona que se enoja porque no piensas como ella y te agrede por eso? ¿Sí me explico? No permitas que te pase eso.

Muy seguramente a esas personas les hace falta saber más. Les hace falta leer y trabajar con sus emociones. Y ese es el punto al que quería llegar…

Tal vez te vaya a ser difícil encontrar todo lo que necesitas para tu formación como artista marcial y como persona, en un solo maestro. Son muy, pero muy pocos los maestros que te pueden enseñar artes marciales y a trabajar con tu persona. Así que no te sientas mal si tienes que buscar a varios mentores diferentes ¡Debes hacerlo!

Te digo también esto, porque es muy común que los maestros se “pongan celosos”. Hay maestros que se enojan si saben que estás entrenando otro arte marcial, o porque estás buscando una enseñanza que se supone que ellos dominan.

Yo te digo que quieras y respetes a ese maestro, pero que determines que tú y tu formación son más importantes que él y su enseñanza.

Yo quería aprender la parte espiritual de las artes marciales, quería ahondar en su filosofía, pero la manera en que me la planteaban algunos maestros no me convencía, así que busqué esas enseñanzas en otros lados, y al final eso me ha complementado a mí como personas, me ha ayudado a encontrar mi propio balance interior. Yo te sugiero que hagas lo mismo.

Muy bien. Quise escribir este artículo, sobre todo para que aquellos que están pasando por el trago amargo de los inicios en este maravilloso arte, cuando no tienes todavía maestro, cuando andas buscando y aprendiendo de vídeos.

Te quise compartir también estos testimonios para inspirarte a que sigas a delante y para demostrarte que sí se puede. Que aun cuando no tengas la enseñanza cerca, si de verdad lo quieres lo puedes conseguir.

Te deseo de todo corazón que algún día vengas y me digas: “Sensei, ya encontré el dojo que andaba buscando o el maestro que necesitaba, ya estoy entrenando y mi vida está floreciendo maravillosamente”. Y si ese no es tu caso y ya tienes lo que querías, pues probablemente te vas a encontrar con alguien que necesite leer este artículo… ¡Compárteselo!

¡Éxito!

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