Defensa Personal Policial.

Las habilidades técnico-tácticas de la defensa personal deben ser eficaces para conseguir el objetivo de evitar o repeler la agresión, para esto revisaremos algunas recomendaciones de defensa personal policial.

 

Pueden utilizarse todo tipo de recursos disponibles sin más límite que el marcado por la legislación. Resultando, de este modo, una materia multidisciplinaria que contiene habilidades de las diversas artes marciales, policiales  y militares, de los deportes de contacto  y lucha, de otros tipos de lucha poco ortodoxas como la pelea callejera, así como de habilidades verbales y de lenguaje corporal, que ayudan a situaciones de defensa personal.


Habilidades.

La defensa personal está formada por habilidades técnico-tácticas tanto defensivas como ofensivas y, cuando es posible, debe aplicarse anticipándose al desarrollo de la acción atacante del agresor.

“Defenderse” no siempre consiste en utilizar sólo habilidades "defensivas" que no mermen la capacidad atacante y continua de los agresores (en condiciones de superioridad física y/o numérica) esperando a que rehúsen por fatiga o auto-lesión. En la realidad, conseguir defenderse así resulta muy poco probable, incluso para un experto en defensa personal o artes marciales.

Defenderse.

“Defenderse” no siempre consiste en esperar a que se produzca la agresión, en ocasiones es recomendable anticiparse cuando la agresión es inminente. Si esperamos a que nos golpeen, apuñalen o disparen… posiblemente ya no podremos defendernos.

Nuestra seguridad física es siempre la mayor prioridad ("la seguridad es lo primero").

Recursos.

En la defensa personal así como en las artes marciales, la defensa física es siempre el último recurso y exclusivamente frente a agresiones de tipo físico.

El recurso más efectivo es siempre evitar el enfrentamiento, especialmente aquel que conlleva la agresión física, dado que el resultado de todo enfrentamiento es incierto (ej: contusiones fortuitas, armas ocultas, cómplices no detectados,...).

 La Parte legal.

Aunque es legítima la defensa de nuestros derechos, tales como mantener nuestro honor y patrimonio, resulta más importante evitar poner en riesgo la vida. No obstante, cuando no hay otra solución mejor, se debe afrontar con decisión.

La Efectividad.

El "factor sorpresa" es un recurso táctico fundamental que debemos tener de nuestra parte.

La defensa personal nos advierte que a mayor distancia del agresor y de cuanta más movilidad dispongamos; mayor seguridad. Hay situaciones de las que es muy difícil, o imposible, escapar (ej: atados,...), por lo que no es recomendable permitir que se vaya complicando (excepto cuando la situación ya es compleja en inicio y estamos utilizando alguna táctica de distracción para sorprender al agresor).

Debemos utilizar cualquier recurso disponible que resulte efectivo: correr, gritar, utilizar objetos como armas, etc.

La destreza en la defensa personal depende del grado de práctica continuada, de su contenido y de las limitaciones personales.

La aplicación real de las habilidades de defensa personal asimiladas se llevará a cabo, generalmente, en circunstancias estresantes, por lo que requiere del suficiente hábito práctico como para que se ejecute como un acto reflejo.

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